top of page

Shinning Gioconda at Gran Teatre del Liceu

  • Dr. Eloi de Tera
  • 18 feb
  • 9 Min. de lectura

Actualizado: 19 feb

The Gran Teatre del Liceu raises its curtain once again to present a powerful and brilliant production of Amilcare Ponchielli's La Gioconda. Romain Gilbert's staging hints at Venetian splendor without explicitly displaying it, employing economical yet exquisitely beautiful stagecraft. Etienne Pluss's set design is minimalist, yet perfectly effective, thanks in large part to Valerio Tiberi's lighting, which imbues the Venetian lagoon with a sense of mystery and a sinister mist, particularly in the final act. But this production would be nothing without the extraordinary costumes by the renowned designer Christian Lacroix. From the museum-worthy and dazzling dresses of Gioconda and Laura Adorno, to Alvise Badoero's ducal gown, and the exquisitely beautiful costumes of the ballet dancers performing in the Dance of the Hours, to the meticulously crafted "Les Misérables"-esque aesthetic of the chorus and children's chorus dresses, this production is truly remarkable. The stagecraft and choreography are extraordinary, and the corps de ballet was excellent.


The role of Gioconda was performed by Saioa Hernández, who has been at her vocal peak for some time now: her entire range dazzles in this very difficult role, and she does so with outstanding dramatic quality, energy, and enviable phrasing. Her Gioconda is epic. In the second cast, quality is not secondary; it is also at an exceptionally high level with the Russian soprano Ekaterina Semenchuk, who has repeatedly demonstrated that there is no role she cannot sing with perfection and great interpretive skill. Her stage presence is intoxicating and powerful. Her voice never loses energy in any register, and her Gioconda is also unique.


Michael Fabiano, in the role of Enzo, has a heroic, vibrant, and metallic timbre, accompanied by the personal touch he always brings to his interpretations, which invariably dazzle with power, energy, and perfect vocal technique. Martin Muehle, who sings the role of Enzo in the second cast, has a mythical, warm, and smooth voice, distinguished above all by an innate ability to sing with a velvety and beautiful legato. Both singers deliver very different but vocally exceptional Enzos.


Ksenia Dudnikova, as Laura Adorno, represents the discovery of a great voice, whose timbre and power, in addition to its dramatic quality, foreshadow great roles, although in this same role her interpretation was magnificent and full of nuance. Varduhi Abrahamyan, in the same role, is also excellent, with a more introspective voice but endowed with great technique.


Alvise Badoero was sung by Alexander Köpeczi and John Relyea. The former stands out for his structurally very solid voice, capable of projecting it with enormous power and evident drama. He is one of the great promises of contemporary opera. John Relyea also sang an excellent Alvise Badoero, with a warmer timbre, although lacking sufficient vocal power.


The legendary Violeta Urmana returns to the Liceu in the role of Cieca and, as expected, her interpretation lives up to the myth; she was spectacular throughout her entire range. The promising Anna Kissjudit, currently excelling in major Wagnerian roles, delivers a stellar Cieca with unparalleled vocal and dramatic force.


Gabriele Viviani sang a powerful and intense Barnaba, although he projected his voice somewhat weakly in the first act; during the rest of the opera, he stood out with excellence; it's clear that he comes from a family of great voices. The celebrated Àngel Òdena sang the same role, demonstrating that he is a stage monster and that the power and projection of his voice are extraordinary; his Barnaba will go down in history.


Daniel Oren conducts this pinnacle of the Italian operatic repertoire with energy and a distinctive style. He does so with his usual force and his uniquely nuanced interpretation. He is all energy and passion, and it shows in the tempi. Under his baton, nothing is left unfinished, and this is evident in the uniform and colossal sound of the Liceu orchestra, which sounds better than ever lately. But the outstanding work of the Gran Teatre del Liceu Chorus and the additional singers hired for this production was also noticeable; they sounded harmonious and structured in this piece, which contains extremely difficult counterpoint passages. The chorus's sound was excellent, thanks to the arduous work of Pablo Assante, as was that of the very solid Orfeó Català Children's Choir, directed by Glòria Coma. Despite the young ages of the singers, the Children's Choir demonstrates time and again its ability to tackle the most difficult scores in the repertoire without making a single mistake, always with a compact and mature sound, making it the most professional children's choir in the country.


Dr. Eloi de Tera



El Gran Teatre del Liceu sube de nuevo el telón para presentar una producción potente y brillante de La Gioconda de Amilcare Ponchielli. La puesta en escena de Romain Gilbert insinúa el fasto veneciano sin mostrarlo deliberadamente, con recursos escénicos que son economía, pero que, a la vez, son de refinada belleza. La escenografía de Etienne Pluss es sintética, pero funciona a la perfección, sobre todo gracias a la iluminación de Valerio Tiberi que le confiere ese cáliz de misterio y neblina criminal de la laguna veneciana, principalmente en el último acto. Pero esta producción no sería nada sin los extraordinarios vestidos del célebre diseñador Christian Lacroix. Desde los vestidos de Gioconda y Laura Adorno que son museísticos y deslumbrantes, hasta el vestido ducal de Alvise Badoero, pasando por el detallismo lleno de delicada belleza de los vestuarios del ballet que actúa en la Danza de las Horas o por la cuidadísima estética tipo "Les Misérables" de los vestidos del coro y del coro infantil. El trabajo escénico y coreográfico es extraordinario y el cuerpo de ballet estuvo excelente.


El rol de Gioconda estuvo interpretado por una Saioa Hernández que está desde hace un tiempo en su mejor momento vocal: todo su registro tímbrico deslumbra en este papel tan difícil y lo hace con sobresaliente calidad dramática, energía y un fraseo envidiable. Su Gioconda es épica. En el segundo cast, la calidad no es secundaria, sino que está también a un nivel altísimo con la soprano rusa Ekaterina Semenchuk, que ya ha demostrado repetidas veces que no hay papel que ella no pueda cantar con perfección y gran calidad interpretativa. Su fuerza escénica es embriagadora y potente. Su voz no pierde energía en ninguno de sus registros y su Gioconda también es única.


Michael Fabiano en el rol de Enzo tiene un color heroico, vibrante y metálico, acompañado del cáliz personal que siempre él da a sus interpretaciones, que deslumbran siempre por potencia y energía y una técnica vocal perfecta. Martin Muehle, quien canta el papel de Enzo en el segundo cast, tiene un color de voz mítico, caluroso y suave que destaca sobre todo por una capacidad inata para cantar con un legato aterciopelado y muy bello. Los dos firman Enzos muy diferentes pero de gran nivel vocal.


Ksenia Dudnikova, como Laura Adorno, representa el descubrimiento de una gran voz, cuyo timbre y potencia, además de su dramaticidad, auguran grandes roles, aunque en este mismo papel su interpretación resultó apoteósica y llena de matices. Varduhi Abrahamyan, en el mismo rol, resulta también excelente, con una voz más interiorista pero dotada de una gran tecnica.


Alvise Badoero fue interpretado por Alexander Köpeczi y John Relyea. El primero destaca por una voz estructuralmente muy sólida, capaz de proyectarla con enorme fuerza y con dramatismo evidente. Es una de las grandes promesas de la lírica actual. John Relyea cantó también un Alvise Badoero excelente y con un color más cálido, aunque sin la fuerza vocal suficiente.


La mítica Violeta Urmana vuelve al Liceu con el papel de Cieca y, como era de esperar, su interpretación hace honor al mito; estuvo espectacular en todo su registro. La prometedora Anna Kissjudit que está actualmente destacando en grandes roles wagnerianos, firma una Cieca sideral y de una fuerza vocal y dramática sin igual.


Gabriele Viviani cantó un Barnaba potente e intenso, aunque en el primer acto proyectó poco su voz; durante el resto de la ópera, sobresalió con excelencia; se nota que la suya es una familia de grandes voces. El célebre Àngel Òdena cantó el mismo papel, demostrando que es un monstruo escénico y que además la potencia y proyección de su voz es extraordinaria; su Barnaba quedará en los libros de historia.


Daniel Oren dirige con energía y marcado carácter esta pieza cumbre del repertorio operístico italiano. Lo hace con su habitual fuerza y su particular lectura matizada. Él es todo energía y pasión y se nota en los tempi. Bajo su batuta no hay nada que quede sin trabajar y se ha notado en el sonido uniforme y colossal de la orquesta del Liceu que suena últimamente mejor que nunca. Pero también se notó el gran trabajo del Coro del Gran Teatre del Liceu y de los extras contratados para esta producción, que sonaron armónicos y estructurados en esta pieza que contiene dificilísimos pasajes de contrapunto. El sonido del coro fue excelente, con un trabajo árduo realizado por Pablo Assante, y lo fue también el muy sólido Cor Infantil del Orfeó Català dirigido por Glòria Coma. El Cor Infantil, a pesar de las edades tempranas de las voces, demuestra cada vez que es capaz de afrontar las partituras más difíciles del repertorio sin mostrar ningún tipo de error y siempre con un sonido compacto y madurado, siendo el coro infantil más profesional del país.


Dr. Eloi de Tera



El Gran Teatre del Liceu torna a apujar el teló per presentar una producció potent i brillant de La Gioconda d'Amilcare Ponchielli. La posada en escena de Romain Gilbert insinua el fast venecià sense mostrar-lo deliberadament, amb recursos escènics que són economia, però que alhora són de refinada bellesa. L'escenografia d'Etienne Pluss és sintètica, però funciona a la perfecció, sobretot gràcies a la il·luminació de Valerio Tiberi que li confereix aquest calze de misteri i boirina criminal de la llacuna veneciana, principalment a l'últim acte. Però aquesta producció no seria res sense els extraordinaris vestits del cèlebre dissenyador Christian Lacroix. Des dels vestits de Gioconda i Laura Adorno que són museístics i enlluernadors, fins al vestit ducal d'Alvise Badoero, passant pel detallisme ple de delicada bellesa del cos de ballet que actua a la Dansa de les Hores o per la cuidadíssima estètica tipus "Les Misérables" dels vestits del cor i del cor infantil. El treball escènic i coreogràfic és extraordinari i el cos de ballet va estar excel·lent.


El rol de Gioconda va ser interpretat per una Saioa Hernández que està des de fa un temps en el millor moment vocal: tot el seu registre tímbric enlluerna en aquest paper tan difícil i ho fa amb excel·lent qualitat dramàtica, energia i un fraseig envejable. La seva Gioconda és èpica. Al segon repartiment, la qualitat no és secundària, sinó que està també a un nivell altíssim amb la soprano russa Ekaterina Semenchuk, que ja ha demostrat repetides vegades que no hi ha paper que ella no pugui cantar amb perfecció i gran qualitat interpretativa. La seva força escènica és embriagadora i potent. La seva veu no perd energia en cap dels seus registres i la seva Gioconda també és única.


Michael Fabiano en el rol d'Enzo té un color heroic, vibrant i metàl·lic, acompanyat del calze personal que sempre dóna a les seves interpretacions, que enlluernen sempre per potència i energia i una tècnica vocal perfecta. Martin Muehle, que canta el paper d'Enzo al segon cast, té un color de veu mític, calorós i suau que destaca sobretot per una capacitat inata per cantar amb un llegat vellutat i molt bonic. Tots dos signen Enzos molt diferents però de gran nivell vocal.


Ksenia Dudnikova, com Laura Adorno, representa el descobriment d'una gran veu, el timbre i la potència de la qual, a més de la seva dramaticitat, auguren grans rols, encara que en aquest mateix paper la seva interpretació va resultar apoteòsica i plena de matisos. Varduhi Abrahamyan, en el mateix rol, també resulta excel·lent, amb una veu més interiorista però dotada d'una gran tècnica.


Alvise Badoero va ser interpretat per Alexander Köpeczi i John Relyea. El primer destaca per una veu estructuralment molt sòlida, capaç de projectar-la amb enorme força i amb evident dramatisme. És una de les grans promeses de la lírica actual. John Relyea va cantar també un Alvise Badoero excel·lent i amb un color més càlid, encara que sense la força vocal suficient.


La mítica Violeta Urmana torna al Liceu amb el paper de Cieca i, com calia esperar, la seva interpretació fa honor al mite; va estar espectacular a tot el seu registre. La prometedora Anna Kissjudit que està destacant actualment en grans rols wagnerians, signa una Cieca sideral i d'una força vocal i dramàtica sense igual.


Gabriele Viviani va cantar un Barnaba potent i intens, encara que al primer acte va projectar poc la seva veu; durant la resta de l'òpera, va sobresortir amb excel·lència; es nota que la seva és una família de grans veus. El cèlebre Àngel Òdena va cantar el mateix paper, demostrant que és un monstre escènic i que a més a més la potència i projecció de la seva veu és extraordinària; la seva Barnaba quedarà als llibres d'història.


Daniel Oren dirigeix ​​amb energia i marcat caràcter aquesta peça clau del repertori operístic italià. Ho fa amb la seva força habitual i la seva particular lectura matisada. Ell és tot energia i passió i es nota als tempi. Sota la seva batuta no hi ha res que quedi sense treballar i s'ha notat al so uniforme i colossal de l'orquestra del Liceu que sona últimament millor que mai. Però també es va notar el gran treball del Cor del Gran Teatre del Liceu i dels extres contractats per a aquesta producció, que van sonar harmònics i estructurats en aquesta peça que conté dificilíssims passatges de contrapunt. El so del cor va ser excel·lent, amb la feina àrdua feta per Pablo Assante, i ho va ser també el molt sòlid Cor Infantil de l'Orfeó Català dirigit per Glòria Coma. El Cor Infantil, malgrat les edats de les veus, demostra sempre que és capaç d'afrontar les partitures més difícils del repertori sense mostrar cap mena d'error i sempre amb un so compacte i madurat, sent el cor infantil més professional del país.


Dr. Eloi de Tera

Comentarios


bottom of page