La Traviata en Almería
- Blanca Vázquez Canales
- 19 dic 2025
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 21 dic 2025
La traviata | G.Verdi Almería, 6/12/2025
Violetta: Sandra Hamaoui. Alfredo: Juan de Dios Mateos. Giorgio Germont: Àngel Òdena. Flora: Anaïs Mejias. Gastone: Aurelio Puente. Dr. Grenvil:
Ángel Rodríguez. Barone Douphol: Enrique Monteoliva. Marchese D’Obigny: Gonzalo Ruiz. Aninna: María Jesús García. Coro y la Orquesta Fima.
Dirección musical: Lara Diloy. Dirección de escena: Curro Carreres. Escenografía: Antonio Romero. Vestuario: Jesús Ruiz. Iluminación: Santiago
Mañasco. Videoescena: Fran Rubí y Armando Ortega. Coreografía: Gentian Doda.
Verdi escribió a su amigo Muzio: «La traviata, anoche un fracaso. ¿Fallo mío o de los cantantes? El tiempo lo dirá».
No podemos decir lo mismo de La traviata acontecida el pasado sábado 6 de diciembre de 2025 en el Auditorio Municipal Maestro Padilla de Almería. Esta fantástica iniciativa ha sido patrocinada exclusivamente por el prestigioso Grupo Cooperativo Cajamar. Su CEO, Manuel Yebra, ha sido el impulsor del proyecto, el cual ha sido articulado y dirigido por Pablo Font de Mora, presidente del Patronato del Palau de Les Arts y director de la Unidad Jurídica de la Comunidad Valenciana de Cajamar, junto con la sala de conciertos y escuela de jazz Classijazz, dirigida por Pablo Mazuecos.
Verdi asistió en persona (posiblemente en París) a una representación de La dame aux camélias con su amante y futura esposa, la cantante Giuseppina Strepponi, identificándose profundamente con la historia de Violetta, lo que impulsó la creación de esta obra maestra. Verdi y su libretista Francesco Maria Piave siguieron los pasos de Dumas (hijo del popular escritor Alejandro Dumas, conocido por obras como El conde de Montecristo o Los tres mosqueteros), con la intención de dotar a la ópera de un ambiente realista y contemporáneo, aunque finalmente tuvo que escenificarse en un entorno del siglo XVII por indicación de las autoridades del Teatro La Fenice de Venecia, donde se estrenó la noche del 6 de marzo de 1853.
Con La traviata (1853), tercera de las óperas de la trilogía popular verdiana iniciada con Rigoletto (1851) e Il trovatore (1853), y una de las óperas más célebres de la historia, Verdi alcanzó un estilo maduro, con mayor hondura en la descripción de los personajes, mayor solidez en las construcciones dramáticas y una orquesta más rica e importante. Es una de las primeras óperas de la historia cuya protagonista es una cortesana, lo que la convierte en una producción atípica dentro del catálogo verdiano por su marcado carácter psicológico e intimista.
La noche del estreno de La traviata nos acompañó un elenco mayoritariamente joven que defendió con valentía esta compleja obra técnica. Dos de los cantantes más jóvenes fueron precisamente los protagonistas: Sandra Hamaoui, que interpretó el rol de Violetta Valéry, y el tenor almeriense Juan de Dios Mateos, en el papel de Alfredo Germont. Cabe destacar la afinidad vocal en la elección de la pareja protagonista. Hamaoui, que debutaba en Almería, sobresalió por poseer una voz adecuada para el rol, con un bonito squillo que le permitió afrontar el segundo y tercer acto con mayor expresividad e intensidad dramática. Mateos, habituado en su trayectoria a roles más ligeros, abordó el personaje con solvencia, dotándolo de un carácter enérgico y expresivo, además de demostrar un notable dominio de la interpretación escénica.
Sin duda alguna, Ángel Ódena fue un Giorgio Germont magnífico, con un instrumento vocal en plena madurez y una técnica sólidamente asentada. En definitiva, un cantante experimentado que dominó el rol a la perfección.De los personajes secundarios, merece una mención especial María Jesús García como Annina, con una emisión vocal correcta, así como Anaïs Mejías en el papel de Flora Bervoix, quien, pese a la brevedad de su intervención, dejó entrever una voz bien timbrada y equilibrada.
Uno de los descubrimientos de la noche fue la joven directora madrileña Lara Diloy, quien, con una amplia formación musical, encontró su vocación en la dirección orquestal. Diloy supo guiar a la orquesta y al elenco de cantantes de forma óptima, pese a la complejidad de la obra. Con una entrega total hacia los músicos, logró mantener la estabilidad del conjunto, lo que permite augurar una amplia proyección en los próximos años dentro del
panorama operístico. Esperamos poder verla de nuevo en los fosos de los teatros más importantes de España.
Curro Carreras, director de escena, hizo de la sencillez su mejor aliada, apostando por una propuesta escénica contenida que realzó la historia y a los personajes, logrando un resultado elegante y clarificador del drama. El vestuario, diseñado para la ocasión por Jesús Ruiz, reforzó y realzó el conjunto escénico gracias a su sobriedad y elegancia. Con todo ello, no queda sino felicitar a todo el equipo técnico y artístico por el magnífico trabajo realizado, y animar a la continuidad de este proyecto por el valor musical, cultural y humano que aporta a la ciudad de Almería.
Blanca Vázquez Canales





Fotos: Fatima Expram
Verdi wrote to his friend Muzio: “La traviata, last night a failure. Was it my fault or the singers’? Time will tell.”
We cannot say the same of La traviata performed last Saturday, December 6, 2025, at the Maestro Padilla Municipal Auditorium in Almería (Spain). This splendid initiative was sponsored exclusively by the prestigious Cajamar Cooperative Group. Its CEO, Manuel Yebra, was the driving force behind the project, which was conceived and directed by Pablo Font de Mora, President of the Board of Trustees of the Palau de Les Arts and Director of Cajamar’s Legal Unit in the Valencian Community, together with the concert hall and jazz school Classijazz, directed by Pablo Mazuecos.
Verdi attended in person (possibly in Paris) a performance of La dame aux camélias with his lover and future wife, the singer Giuseppina Strepponi,identifying deeply with Violetta’s story, which inspired the creation of this masterpiece. Verdi and his librettist Francesco Maria Piave followed in the footsteps of Dumas (son of the famous writer Alexandre Dumas, known for works such as The Count of Monte Cristo and The Three Musketeers), with the intention of giving the opera a realistic and contemporary setting. However, it ultimately had to be staged in a 17th-century environment at the request of the authorities of Venice’s Teatro La Fenice, where it premiered on the night of March 6, 1853.
With La traviata (1853), the third opera of Verdi’s popular trilogy begun with Rigoletto (1851) and Il trovatore (1853), and one of the most celebrated operas in history, Verdi reached a mature style, with greater depth in character portrayal, more solid dramatic construction, and a richer, more prominent orchestra. It is one of the first operas in history whose protagonist is a courtesan, making it an atypical work within Verdi’s catalogue due to
its marked psychological and intimate character.
On opening night, La traviata was performed by a predominantly young cast who bravely took on this technically demanding work. Two of the youngest singers were precisely the protagonists: Sandra Hamaoui, who sang the role of Violetta Valéry, and the Almerian tenor Juan de Dios Mateos as Alfredo Germont. The vocal compatibility of the leading couple deserves special mention. Hamaoui, making her debut in Almería, stood out for having a voice well suited to the role, with a beautiful squillo that allowed her to approach the second and third acts with greater expressiveness and dramatic intensity. Mateos, accustomed in his career to lighter roles, tackled the character with confidence, imbuing it with an energetic and
expressive nature, while also demonstrating notable command of stage acting.
Without a doubt, Ángel Òdena was a magnificent Giorgio Germont, with a vocal instrument at full maturity and a solidly established technique. In short, an experienced singer who mastered the role perfectly. Among the secondary characters, special mention should be made of María Jesús García as Annina, with correct vocal emission, as well as Anaïs
Mejías in the role of Flora Bervoix, who, despite the brevity of her appearance, revealed a well-timbred and balanced voice.
One of the discoveries of the evening was the young Madrid-born conductor Lara Diloy, who, with extensive musical training, found her vocation in orchestral conducting. Diloy skillfully guided both the orchestra and the cast of singers, despite the complexity of the work. With complete dedication to the musicians, she managed to maintain the ensemble’s stability, which bodes well for a promising future in the operatic scene in the coming years.
We hope to see her again in the pits of Spain’s most important theatres.
Curro Carreras, the stage director, made simplicity his greatest ally, opting for a restrained scenic concept that enhanced the story and the characters, achieving an elegant and clarifying presentation of the drama. The costumes, designed for the occasion by Jesús Ruiz, further reinforced and enhanced the overall stage picture thanks to their sobriety and elegance.
All in all, there is nothing left but to congratulate the entire technical and artistic team on the magnificent work accomplished, and to encourage the continuation of this project for the musical, cultural, and human value it brings to the city of Almería.
Blanca Vázquez Canales




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