Let the classics lead the way: Le nozze di Figaro in historical surroundings
Le Nozze di Figaro, Wolfgang Amadeus Mozart
Polish Royal Opera House, Warsaw (Polska Opera Królewska)
25 September 2026
Cast: Katarzyna Szymkowiak, Joanna Zawartko, Magdalena Stefaniak, Paweł Michalczuk
Conductor: Marta Kluczyńska
Mozart's Le nozze di Figaro is back for another season at the Polish Royal Opera House, located in the scenic Royal Łazienki Park in Warsaw. Although this production only premiered last season in June, it was highly anticipated again this season. The theatre itself is a work of art, with frescoes, sculptures and other classicist features adorning its relatively small room. It is a fantastic space for a traditional production such as that of Jitka Stokalska. Stage and costume designer Marlena Skoneczko has captured the building's elegant atmosphere on stage. Importantly, the sets did not attempt to replicate the theatre's interior. Skoneczko took a more minimalist approach to the set design for the show. While staying true to the style, the set was simpler and less decorative yet still captivating. For the first half of the opera, the stage design relied purely on three white constructions with doors and some gold details in an architectural style that was not clearly defined. Consequently, the entire artistic setting relied heavily on costumes, which were most likely inspired by 18^(th)-century fashion. Each character's costume revealed something about their personality and social standing. The Contessa naturally wore a gorgeous, lavish gown, while Susanna wore a more understated dress and apron. All the costumes were made of shiny materials, making the singers stand out on stage. The set design only changed in the final act, when it was transformed into a green structure resembling a garden with a landscape image displayed on the screen.
Nevertheless, the stage design merely served as a backdrop for the singers. The entire cast performed well. Katarzyna Szymkowiak, who played Cherubino, was the standout member of the cast. Her portrayal of the young boy was endearing and hilarious, not to mention vocally impressive. Her voice carried well throughout the theatre and was both deep and fresh. Another great performance came from Joanna Zawartko, whose Contessa added emotional depth to the show. Although her performance of 'Porgi Amor' was slightly underwhelming, her voice truly shone in her second aria, 'Dove Sono'. She also sounded great when singing with Magdalena Stefaniak, who played Susanna. Stefaniak's performance was also noteworthy, her voice carrying well throughout the show. Paweł Michalczuk, who played the title role of Figaro, displayed great comedic timing and wit as her counterpart.
One of the production's greatest strengths was its refusal to adhere to a vague, ambiguous concept. Instead, it let the music speak for itself, allowing the singers to make the most of their surroundings. Unlike some more modern interpretations, it did not become too shallow. However, it fully succumbed to the humorous storyline, losing some of its duality and showcasing only the rather silly plot, with little of the underlying tension and drama. Marta Kluczyńska conducted the orchestra with great energy and poise. She emphasised the most emotional moments and executed all the right phrases, making the whole performance a success.
Iga Olszewska
Lohengrin's Magazine Art Director

Le nozze di Figaro, Wolfgang Amadeus Mozart
Ópera Real Polaca, Varsovia
25 de septiembre de 2026
Reparto: Katarzyna Szymkowiak, Joanna Zawartko, Magdalena Stefaniak, Paweł MichalczukDirectora de orquesta: Marta Kluczyńska
La ópera Le nozze di Figaro de Mozart regresa por otra temporada a la Ópera Real Polaca, situada en el pintoresco parque Real Łazienki de Varsovia. Aunque esta producción se estrenó apenas la temporada pasada, en junio, su regreso era muy esperado también esta temporada. El propio teatro es una obra de arte, con frescos, esculturas y otros elementos de estilo clasicista que adornan su sala, relativamente pequeña. Es un espacio fantástico para una producción tradicional como la de Jitka Stokalska.
La escenógrafa y diseñadora de vestuario Marlena Skoneczko ha sabido trasladar al escenario la elegante atmósfera del edificio. Es importante destacar que los decorados no intentaban reproducir el interior del teatro. Skoneczko optó por un enfoque más minimalista para la escenografía del espectáculo. Aunque se mantuvo fiel al estilo, el decorado era más sencillo y menos ornamental, pero no por ello menos cautivador. Durante la primera mitad de la ópera, la escenografía se basaba exclusivamente en tres estructuras blancas con puertas y algunos detalles dorados, dentro de un estilo arquitectónico que no estaba claramente definido.
En consecuencia, todo el planteamiento visual dependía en gran medida del vestuario, que probablemente estaba inspirado en la moda del siglo XVIII. El vestuario de cada personaje revelaba algo sobre su personalidad y su posición social. La Condesa lucía, naturalmente, un magnífico y suntuoso vestido, mientras que Susanna llevaba un vestido más discreto y un delantal. Todos los trajes estaban confeccionados con materiales brillantes, lo que hacía que los cantantes destacaran sobre el escenario. La escenografía solo cambiaba en el último acto, cuando se transformaba en una estructura verde que evocaba un jardín, con una imagen de paisaje proyectada en la pantalla.
No obstante, la escenografía no era más que un telón de fondo para los cantantes. Todo el reparto ofreció una buena actuación. Katarzyna Szymkowiak, en el papel de Cherubino, fue la intérprete más destacada del reparto. Su caracterización del joven muchacho resultó entrañable y divertida, además de vocalmente impresionante. Su voz se proyectó con facilidad por toda la sala y era a la vez profunda y fresca.
Otra gran interpretación fue la de Joanna Zawartko, cuya Condesa aportó profundidad emocional al espectáculo. Aunque su interpretación de «Porgi Amor» resultó ligeramente decepcionante, su voz brilló realmente en su segunda aria, «Dove Sono». También sonó magnífica al cantar junto a Magdalena Stefaniak, que interpretó a Susanna. La actuación de Stefaniak también fue digna de mención; su voz se proyectó con claridad a lo largo de toda la función. Paweł Michalczuk, que interpretó el papel titular de Figaro, demostró un excelente sentido del ritmo cómico y gran ingenio como contraparte de Susanna.
Uno de los mayores aciertos de la producción fue su negativa a ceñirse a un concepto vago o ambiguo. En lugar de ello, dejó que la música hablara por sí misma, permitiendo que los cantantes aprovecharan al máximo el espacio que los rodeaba. A diferencia de algunas interpretaciones más modernas, la producción no terminó resultando demasiado superficial. Sin embargo, se entregó por completo al carácter humorístico de la trama, perdiendo parte de su dualidad y mostrando únicamente el argumento, bastante disparatado, con poca presencia de la tensión y el drama subyacentes.
Marta Kluczyńska dirigió la orquesta con gran energía y aplomo. Puso el énfasis en los momentos más emotivos y ejecutó todas las frases con precisión, haciendo que el conjunto de la representación fuera un éxito.
Iga Olszewska
Directora artística de Lohengrin Magazine




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